¿Por qué el termostato marca mal la temperatura?
Estás en casa con mucho calor, y el termostato dice que estás a 21 grados. O al revés, te estás congelando y marca 24. Miras al aparato… y dudas mientras buscas una explicación. Te estás volviendo loco mientras piensas que se habrá roto… ¿O soy yo el que ya no sabe si tiene frío o calor?
Esto pasa más a menudo de lo que parece. A veces el termostato marca mal la temperatura por motivos que enseguida entenderás.

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Está mal ubicado
Este es el motivo más común, un clásico. Si el termostato está cerca de una ventana, un radiador, una lámpara, la cocina o un pasillo donde da corriente… ya puedes olvidarte de que marque la temperatura real de tu sala. Estará midiendo la temperatura de su zona, no la de la habitación entera.
Para solucionar esto, lo ideal es colocarlo a 1,5 metros del suelo, apartado de algo que pueda emitir calor, frío o corrientes. Si es inalámbrico, pruébalo en distintos sitios hasta que veas que clava la temperatura ambiente. Si es fijo, quizá merezca la pena cambiarlo de sitio si está en una zona que no mide bien la temperatura.
Le da el sol directamente
Aunque no sea todo el día, con que le dé el sol un rato ya es suficiente para que pueda dar mediciones inexactas. El plástico se calienta y hace que el sensor se crea que la habitación está más caliente de lo que realmente está. Así que el aire no se enciende cuando toca, o la calefacción se apaga antes de hora.
La solución es fácil: busca sombra. Evita que el sol pegue directamente en el termostato. Cámbialo de sitio o instala una cortina, puede arreglarlo enseguida.
Tiene polvo o suciedad por dentro
Aunque no lo parezca, el polvo también afecta bastante. Si el sensor está sucio, puede «leer» mal la temperatura del ambiente. Esto puede pasar sobre todo en termostatos antiguos o que llevan años sin limpiarse.
Así que con el aparato apagado, ábrelo con cuidado y limpia con un pincel, cepillo suave o aire comprimido. Nada de mojarlo. Y si no te ves capaz, puedes avisar a un técnico.
Problemas de calibración
Algunos modelos permiten calibrar la temperatura de manera manual. Si se ha tocado sin querer o simplemente viene mal de fábrica, puede mostrar 22 cuando en realidad hay 19. Es decir, siempre mide mal, pero con coherencia.
La solución es consultar el manual del termostato. Muchos tienen opción para ajustarlo unos grados arriba o abajo.
El termostato ya está fallando
Si todo lo anterior está bien y aún así el aparato marca mal la temperatura, puede ser que el sensor esté estropeado o que haya algún fallo interno. Esto pasa con modelos antiguos o si ha habido picos de tensión, golpes, humedad, etc.
Si tu termostato ya tiene sus años y empieza a dar problemas, probablemente sea hora de cambiarlo. Los modelos nuevos son más precisos, más fáciles de usar y muchos se controlan desde el móvil.
En resumen, si tu termostato marca mal la temperatura, revisa primero dónde está colocado, si le da el sol, si está limpio y si está bien calibrado. Muchas veces no es que esté roto, es que está mal ubicado o con un mal ajuste. Y si al final hay que cambiarlo, piensa que un termostato que funciona bien puede ayudarte a ahorrar en climatización y a estar mucho más cómodo en casa.



