Mi caldera huele a gas
Son varios los motivos por los que la caldera puede oler a gas. Las fugas de gas pueden provocar explosiones si no las detectamos a tiempo. El gas más utilizado es el metano natural, es inodoro. Gracias a los odorantes de gas natural, podemos identificar su presencia en el ambiente.
Cuando padecemos una fuga, podemos escuchar como un silbido, ya que el gas funciona bajo presión. Este gas es invisible, una de las maneras que se aplica para saber de dónde viene la fuga es lubricar con agua jabonosa hasta que aparezcan burbujas, de esta manera podrás detectar la fuga.

Diferentes causas
- Un mal funcionamiento de los equipos: por lo general, los equipos funcionan correctamente, si se detecta algo fuera de lo normal, hay que revisar de inmediato cuál es la causa.
- La tuerca de conexión de la manguera: no está bien apretada, o la rosca puede estar desgastada.
- El silbido: es uno de los factores donde podemos detectar este problema. Los escapes de gas se producen por orificios muy pequeños, al pasar el gas con tanta presión, aparece un silbido.
- La manguera de goma: puede haberse roto, con el paso del tiempo esto puede pasar con facilidad.
Consejos
Una vez hemos identificado la fuga de gas, lo primero que debemos hacer es apagar el gas. Si la causa es porque la tubería está dañada, debes cerrar la válvula. Abrir todas las ventanas para poder ventilar la habitación, de esta manera, si se produjera una explosión, el daño se reduciría en parte.
No se deben usar equipos o utensilios que tengan electricidad, chispas ni llamas en el espacio donde se encuentre el olor a gas, podría generar una explosión.
Una vez hecho esto, hay que salir de la estancia y llamar a un especialista.
El primer síntoma por inhalación de monóxido son el mareo, las náuseas, sueño, pesadez del cuerpo o dolor de cabeza.
Se aconseja, dejar la puerta cerrada, donde se ubica la caldera y dejar entreabierta la ventana. Revisar los tiros o conductos de salida de gases al exterior tras un tiempo.
Conclusión
Una fuga o escape de gas es un motivo de alarma. Esto puede dañar la salud de las personas y provocar una explosión. Es importante, actuar de manera tranquila, siguiendo los consejos que nombramos arriba. El olor a gas se debe a una fuga en la instalación o en la propia caldera. De todos modos, es recomendable ponernos de inmediato en manos de un especialista.



