Agua caliente sanitaria – Instantánea y por acumulación

La producción de agua caliente instantánea se realiza en el mismo instante, es decir, el agua se calienta a la vez que se produce su consumo. Por el contrario, en los sistemas de acumulación, el agua se calienta poco a poco y se mantiene a temperatura de consumo en el interior de un depósito.

Las diferencias entre un sistema de producción de agua caliente sanitaria (ACS) instantáneo y otro de acumulación son:

1. El sistema instantáneo debe tener una potencia necesaria para calentar de manera instantánea todo el caudal de agua que proceda. Si hubiera muchos puntos de consumo (grifos) se requeriría de una gran potencia. En el sistema por acumulación, el calentamiento de agua se realiza de forma más lenta (no se calienta de manera instantánea), por lo que se requiere una potencia menor.

2. Mediante el sistema instantáneo, el caudal del agua caliente varía según se vayan abriendo puntos de consumo (grifos), mientras que en el sistema por acumulación esta variación no se nota, o se nota bastante menos, mientras haya agua en el depósito acumulador.

3. Los sistemas de producción instantánea suelen ser menos costosos que los de acumulación.

4. Los sistemas instantáneos ahorran espacio, ya que no tienen que llevar depósito.

5. Los depósitos de agua caliente van perdiendo calor, aunque existen dispositivos que van corrigiendo dicha pérdida. Los depósitos llevan incorporado un termostato, que es un elemento que, cuando la temperatura del depósito baja de unos niveles, previamente establecidos, conecta de nuevo la fuente de calor hasta que la temperatura se recupera; cuando se alcanza de nuevo la temperatura de calentamiento deseada, establecida también previamente, el termostato desconecta dicha fuente.

Cuando se emplea un sistema de producción de ACS individual de manera instantánea, se utilizará un calentador instantáneo a gas o una caldera mixta instantánea.

Si el sistema de producción de ACS es también individual, pero por acumulación, se pueden utilizar: termoacumuladores a gas, termoacumuladores eléctricos o calderas mixtas de acumulación. Si el sistema de producción de ACS es colectivo y por acumulación, se utilizará el termoacumulador a gas, la caldera + intercambiador + acumulador o la caldera + interacumulador.

El sistema de producción de ACS colectivo e instantáneo no es habitual instalarlo debido a la gran potencia que se necesitaría para calentar instantáneamente el agua a utilizar.

Depósitos de agua caliente sanitaria

Los depósitos de agua caliente sanitaria se instalan cuando el sistema de producción de ACS es por acumulación. El agua que llena el depósito, se calienta y se mantiene caliente para el uso por parte del consumidor.

Dentro de los depósitos de ACS se pueden distinguir dos tipos: los que calientan el agua en el mismo depósito o calentadores acumuladores; y los que reciben el agua caliente ya a esta temperatura.

Calentadores acumuladores

Estos depósitos pueden calentarse bien por gas, en cuyo caso se llamarán calentadores acumuladores a gas, o bien por electricidad, llamados calentadores acumuladores eléctricos o termos eléctricos.

Tanto en uno como en otro, el depósito de almacenamiento está recubierto por un material aislante que evita la pérdida de calor. Aun con este aislante, la temperatura del agua caliente va descendiendo con el tiempo.

Los calentadores acumuladores llevan dentro, en contacto con el agua, un termostato que mide la temperatura de esta. Una vez que esta rebasa un límite establecido, el termostato corta automáticamente la producción de energía para que no se caliente más y cuando el termostato marca una temperatura baja por pérdida de calor o entrada de agua fría, vuelve a emplear el sistema de calentamiento de agua, ya sea por medio de gas, electricidad o por energía solar.

La capacidad de los depósitos acumuladores de agua caliente varía con

Depósitos que reciben el agua ya caliente

Es el caso en el que se instala una caldera, por ejemplo. Aquí también hay que instalar un depósito acumulador de parecidas características a lo visto anteriormente, pero en estos casos el calentamiento no se realiza en el mismo depósito.

En general, los depósitos se construyen en un material metálico, normalmente acero galvanizado y debidamente calorifugado para evitar la máxima pérdida posible de calor.

Al tener que producir y conducir agua caliente, el aislamiento se convierte, en esta instalación, en uno de los elementos más importantes que es necesario cuidar con el objeto de limitar a unos valores admisibles las pérdidas energéticas que, inevitablemente, se producen al estar siempre el agua caliente a una temperatura superior a la del ambiente que le rodea.

Los acumuladores e interacumuladores hasta 500 1, que pertenecen a los sistemas de pequeña acumulación, así como los termoacumuladores a gas o eléctricos, se suministran de fábrica con el aislamiento incorporado. Todos ellos se fabrican con doble pared. El aislamiento que, normalmente, emplean es una espuma de poliuretano ecológico expandido (sin CFC Incluir un pie de imagen o en el glosario que CFC es la abreviatura de clorofluorocarbonos) de alta densidad inyectada en el interior de la cámara. Los depósitos de gran acumulación se aíslan «in situ» utilizando planchas de espuma elastomérica u otro material aislante. En los recipientes con una superficie de pérdida menor de 2 m, el espesor mínimo de aislamiento a adoptar es de 3o mm. Cuando esa superficie supera los 2 m, el espesor mínimo pasa a ser de 5o mm.

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